martes, 7 de enero de 2020

El hombre de Dios y su deleite



Salmos 1:3
Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará.

Hay un conflicto en nuestros días, sobre lo realmente tiene que ser el hombre. El juego de las antítesis pone en controversia la verdadera identidad masculina planeada y diseñada por Dios. Hemos de mirar en este Salmo que, la construcción de un individuo no parte de sus relaciones sino de una sola relación, es por medio de su comunión con Dios y su palabra. Desde allí, el hombre se conduce en estas relaciones, con equilibrio, madurez y santidad.
Ahora hemos de ver en este texto, como se ve la prosperidad del hombre en el desarrollo de su vida. Este desarrollo este acompañado del favor de Dios y sus promesas. Por eso el texto dice “será como”, aquel que tiene relaciones santas y se deleita en su palabra “será en el texto hebreo este es un auxiliar que da un sentido mucho más amplio, es llegar a ser, existir y ser. Note en Jeremías 17:6, 8 esta expresión dos veces en relación a un hombre, las dos con una connotación distinta. Una, de un hombre que confía en otros, vs 6, y la otra del vs 8 en Dios. Entonces, ¿como es un hombre que confía en Dios?, ¿cuál es el resultado de esa condición de toda una vida? Bien veamos.
a.      Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas: en la biblia los hombres son comparados con árboles y este es uno de los más significativo, “será como un árbol plantado” eso tiene que ver con un hombre que sabe su posición, conoce su fuente de sustentación, no incurre en la autosufiencia, sabe que su fuente  no es su propia conciencia de sí, sino la conciencia de su Dios, “junto a las corrientes de las aguas”, Jeremías dice “junto a las aguas, junto a las corrientes echara sus raises es Dios quien nutre al hombre, quién le da vida y quien refresca su alma. Un hombre nutrido no es tentado, no es manipulado su deleite y deseo está en Dios. Salmos 42:1.
b.      Que da su fruto en su tiempo: es la expresión de los que el hombre produce, el fruto es una evidencia de lo que hay en nuestro corazón, es lo evidente, lo que se ve y lo nutre a otros. Ese fruto viene “a su tiempo” este hombre sabe cuál su tiempo, no es apresurado, sabe distinguir los tiempos o el tiempo justo y esto no depende de él sino de circunstancias que él no puede manejar, por eso espera. Proverbios 10:5.
c.        Y su hoja no cae: Jeremías dice “su hoja estará verde toda hoja que permanece es porque esta nutrida de una sabia interna, si esta verde es porque es buena su sabia con todos los nutrientes necesarios. “Caímos como la hoja” dice Isaías 64:6 nuestras justicias firmes y santas son como hojas nutridas de su palabra. Pero cuando estas acciones se desprenden de la sabia que lo nutre, todo se cae. Noten en Isaías 1:30. No cabe la menor duda que el carácter debe ser firme en Cristo, de esta manera hemos de madurar a su tiempo. Romanos 6:5, Efesios 3:17.
d.      Y todo lo que hace, prosperará: en el vs 1 vemos lo que un hombre no hace cuando permanece en santidad, pero una santidad alineada y el producto de la comunión en su palabra. Desde este lugar y desde esta condición el hombre prospera en todo lo que hace, literalmente esa palabra significa ser empujado en diferentes sentidos. Lo cual no da la idea de cualquier acción o dirección que tome el hombre desde Dios, este será prosperado. Esa prosperidad es el resultado de una unidad en las escrituras y una negación a juntarse con gente impía, los camino a del hombre impío no son agradables a Dios Salmos 32:10, 146:9. Por ende son alterados por el por su condición. No así sus hijos, estos son guardados por Dios y sustentados por él. Toda prosperidad espiritual no puede ser imitada ni fabricada como si fuera nuestro producto Juan 15:4-8. Los frutos de la una vida consagrada se ven por medios de frutos consagrados, que son el resultado de caminos consagrados y son, en definitiva; la evidencia de una comunión consagrada.
Llegando a la conclusión entonces, ¿podemos decir? Que este hombre es un hombre alineado a las escrituras, deja que estas condicionen sus relaciones, deja que estas condiciones sus pasiones o los que les satisface y deja que estas condiciones sus caminos para el lugar donde estas se dirijan.
Me preocupa lo que a todo hombre le preocupa, lo a que todo le satisface y la expresión de su pasión. Vivimos en una generación que es indiferente a las escrituras, pero ¡una generación de creyentes! Sus deleites no son su palabra. Entonces debemos ir a Dios, al trono de gracia para pedir a Dios perdón por ser indiferentes. Cuando los hombres de Dios permanecen alineados a las escrituras Dios se revela así mismo, revela su obra y manifiesta su voluntad y desde allí el es glorificado. En este camino de vida tiene dos veredas una vereda alineada a la pasión, la auto satisfacción y las amistades no santas, de la otra vereda hay una vida llena de satisfacción, contentado en Dios, transcendente y llena de gozo que solo Dios da porque reconocemos que separados de él nada podemos hacer. “Porque separados de mis nada podéis hacer” Juan 15:5.

                                                                                                                                                                             Mario Griguelo 
                                                                                                       7 enero del 2020



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