Salmos 1:3
Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará.
Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará.
Hay un conflicto en nuestros días, sobre lo realmente
tiene que ser el hombre. El juego de las antítesis pone en controversia la
verdadera identidad masculina planeada y diseñada por Dios. Hemos de mirar en
este Salmo que, la construcción de un individuo no parte de sus relaciones sino
de una sola relación, es por medio de su comunión con Dios y su palabra.
Desde allí, el hombre se conduce en estas relaciones, con equilibrio, madurez y
santidad.
Ahora hemos de ver en este texto, como se ve
la prosperidad del hombre en el desarrollo de su vida. Este desarrollo este
acompañado del favor de Dios y sus promesas. Por eso el texto dice “será
como”, aquel que tiene relaciones santas y se deleita en su palabra “será” en el texto hebreo este es un auxiliar que
da un sentido mucho más amplio, es llegar a ser, existir y ser. Note en
Jeremías 17:6, 8 esta expresión dos veces en relación a un hombre, las dos con
una connotación distinta. Una, de un hombre que confía en otros, vs 6, y la
otra del vs 8 en Dios. Entonces, ¿como es un hombre que confía en Dios?, ¿cuál
es el resultado de esa condición de toda una vida? Bien veamos.
a.
Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas: en la biblia los hombres
son comparados con árboles y este es uno de los más significativo, “será
como un árbol plantado” eso
tiene que ver con un hombre que sabe su posición, conoce su
fuente de sustentación, no incurre en la autosufiencia, sabe que su fuente no es su propia conciencia de sí, sino la
conciencia de su Dios, “junto a las corrientes de las aguas”, Jeremías
dice “junto a las aguas, junto a las corrientes echara sus raises” es Dios quien nutre al hombre, quién le da
vida y quien refresca su alma. Un hombre nutrido no es tentado, no es
manipulado su deleite y deseo está en Dios. Salmos 42:1.
b.
Que da su fruto en su tiempo: es la expresión de los que el hombre
produce, el fruto es una evidencia de lo que hay en nuestro corazón, es lo
evidente, lo que se ve y lo nutre a otros. Ese fruto viene “a su tiempo”
este hombre sabe cuál su tiempo, no es apresurado, sabe distinguir los
tiempos o el tiempo justo y esto no depende de él sino de circunstancias que él
no puede manejar, por eso espera. Proverbios 10:5.
c.
Y
su hoja no cae: Jeremías dice “su hoja estará verde”
toda hoja que permanece es porque esta
nutrida de una sabia interna, si esta verde es porque es buena su sabia con
todos los nutrientes necesarios. “Caímos como la hoja” dice Isaías 64:6
nuestras justicias firmes y santas son como hojas nutridas de su palabra. Pero
cuando estas acciones se desprenden de la sabia que lo nutre, todo se cae.
Noten en Isaías 1:30. No cabe la menor duda que el carácter debe ser firme en
Cristo, de esta manera hemos de madurar a su tiempo. Romanos 6:5, Efesios 3:17.
d.
Y todo lo que hace, prosperará: en el vs 1 vemos lo que un hombre no hace cuando
permanece en santidad, pero una santidad alineada y el producto de la comunión
en su palabra. Desde este lugar y desde esta condición el hombre prospera en
todo lo que hace, literalmente esa palabra significa ser empujado en diferentes
sentidos. Lo cual no da la idea de cualquier acción o dirección que tome el
hombre desde Dios, este será prosperado. Esa prosperidad es el resultado de una
unidad en las escrituras y una negación a juntarse con gente impía, los camino
a del hombre impío no son agradables a Dios Salmos 32:10, 146:9. Por ende son alterados por el por su
condición. No así sus hijos, estos son guardados por Dios y sustentados por él.
Toda prosperidad espiritual no puede ser imitada ni fabricada como si fuera
nuestro producto Juan 15:4-8. Los frutos de la una vida consagrada se ven por
medios de frutos consagrados, que son el resultado de caminos consagrados y son,
en definitiva; la evidencia de una comunión consagrada.
Llegando a la
conclusión entonces, ¿podemos decir? Que este hombre es un hombre alineado a las
escrituras, deja que estas condicionen sus relaciones, deja que estas
condiciones sus pasiones o los que les satisface y deja que estas condiciones
sus caminos para el lugar donde estas se dirijan.
Me preocupa lo que
a todo hombre le preocupa, lo a que todo le satisface y la expresión de su
pasión. Vivimos en una generación que es indiferente a las escrituras, pero
¡una generación de creyentes! Sus deleites no son su palabra. Entonces debemos
ir a Dios, al trono de gracia para pedir a Dios perdón por ser indiferentes.
Cuando los hombres de Dios permanecen alineados a las escrituras Dios se revela
así mismo, revela su obra y manifiesta su voluntad y desde allí el es
glorificado. En este camino de vida tiene dos veredas una vereda alineada a la
pasión, la auto satisfacción y las amistades no santas, de la otra vereda hay
una vida llena de satisfacción, contentado en Dios, transcendente y llena de
gozo que solo Dios da porque reconocemos que separados de él nada podemos
hacer. “Porque separados de mis nada podéis hacer” Juan 15:5.
Mario Griguelo
7 enero
del 2020

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